Irregularidades del Estado por 14.8 millones en obras del nuevo Hospital Central

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que el contrato para la sustitución del Hospital Central Ignacio Morones Prieto a la empresa Ingeniería y Control de Proyectos, no debió entregarse por deficiencias de los Servicios de Salud en la evaluación de la licitación y que, ya entregado, debió rescindirse por incumplimientos de la compañía.

Dentro de las revisiones realizadas por la ASF al ejercicio de recursos federales en San Luis durante 2018, la dependencia realizó serios señalamientos al proyecto de mejora del Hospital Central, lo que generó observaciones por las que se pidió aclarar el destino de 14.8 millones de pesos.

“La licitación se debió declarar desierta”, concluye la ASF, pues la empresa ganadora, Ingeniería y Control de Proyectos SA de CV, incumplió los términos de la convocatoria al detectarse un sobreprecio de 25 millones de pesos, pagaderos en tres años, por el uso de una tasa de financiamiento y plazos distintos a los establecidos en el proyecto original.

El contrato de la obra es de 643.1millones de pesos.

La licitación también fue cuestionada por la ASF pues detectó que a la empresa ganadora se le dio, indebidamente, un anticipo de 192.9 millones de pesos, cuando las normas indicaban que ese monto debía ser de 68.4 millones. Adicionalmente, la ASF detectó que la empresa constructora no destinó sino una parte de esa cantidad adelantada al uso acordado, la compra de acero.

Por esas razones, el órgano fiscalizador consideró que estas anomalías eran suficientes para que el gobierno estatal rescindiera el contrato a la empresa.

Además de las objeciones al proceso de licitación, la ASF también detectó que en el proyecto no se previó la instalación de los sistemas de ventilación y protección contra incendios, que se realizaron pagos de ampliaciones realizadas fuera de tiempo y la renta de bodegas de las que no se comprobó su existencia.

Fuente: Pulso