Un afiliado al sindicato United Auto Workers en un piquete

Fin a 40 días de huelga en General Motors, la más larga en medio siglo

Uno a uno, fábrica por fábrica, los empleados de General Motors en Estados Unidos votaron durante la última semana el nuevo convenio laboral para su ratificación. La mayoría de los asalariados en huelga respaldó finalmente los nuevos términos, por lo que podrán volver a sus puestos de trabajo tras un paro que duró 40 días, el segundo más largo en medio siglo. El coste del conflicto laboral para el fabricante de Detroit se estima en más de 2.000 millones de dólares.

Esta huelga, en EU, afectó hasta San Luis Potosì, donde muchas empresas fabrican piezas que son enviadas a las plantas de esa empresa en el vecino país. Ahora deben intentar recuperar las pèrdidas.

Cerca de 49.000 trabajadores abandonaron sus empleos el pasado 16 de septiembre por primera vez en 12 años, lo que obligó a GM a suspender la producción en más de 30 fábricas en EE UU, además de en Canadá y México por la falta de componentes o piezas. El principio de acuerdo entre los negociadores de la United Auto Workers y la dirección de la compañía se anunció el pasado 16 de octubre, tras cinco semanas de muy tensas discusiones.

El plazo para emitir los votos expiraba coincidiendo con el cierre de Wall Street. Los trabajadores de la planta de producción en Arlington (Texas), donde el sindicato UAW representa a más de 5.000 empleados, aprobó el contrato este mismo viernes. Es el centro local más importante en EE UU por afiliados a la UAW. El apoyo también fue sólido en Fort Wayne (Indiana) y Wentzville (Missouri), las últimas en votar. El respaldo global al convenio rondaba el 60%, a espera del recuento final.

“Nuestros miembros no solo se unieron en solidaridad además sintieron el apoyo de su entera comunidad durante este importante paro”, declaró el presidente de la UAW, Gary Jones, al anunciar el fin de la huelga. Los líderes del sindicato agradecieron el “sacrificio” y el “coraje” de los miembros. “Estamos orgullosos”, añade el vicepresidente, Terry Dittes. La movilización, dice, “capturó el corazón y la mente de toda la nación”.

La huelga en 1970 duro 67 días, la más larga. Los primeros empleados podrán volver a trabajar tan pronto como este sábado. El nuevo contrato de cuatro años incluye incrementos salariales en varias formas, incluido un bonus de 11.000 dólares que se otorgará en el momento de la ratificación. Se garantiza que todos los empleados recibirán un salario de al menos 32,32 dólares por hora trabajada, un incremento del 6%. También mantienen la cobertura sanitaria.

Cierres e inversiones
El sindicado aceptó, sin embargo, que se cierren las fábricas de Lordstown (Ohio), Warren (Michigan) y Baltimore (Maryland), además de un centro de distribución en California. El plan inicial anunciado hace un año incluía también la de Hamtramck en Detroit, que se salva. La compañía se compromete a cambio a realizar una inversión directa de 7.700 millones para producir nuevos vehículos eléctricos y crear 9.000 empleos.

La inversión total de GM hasta 2023 podría alcanzar, en todo caso, los 9.000 millones. Ese total incluye 1.300 millones para iniciar la producción de baterías en Lordstown, a través de una empresa conjunta. Se hará en paralelo a una inversión de 3.000 millones para la fabricación de camionetas y furgonetas eléctricas en Hamtramck, para darle nueva vida.

GM tiene previsto presentar sus resultados el martes, en los que detallará el impacto y podría indicar cómo va a recuperar la producción de vehículos perdida. La huelga ya hizo de lastre en los pedidos de bienes no perecederos, que septiembre registró la mayor caída en cuatro meses. En octubre podría ser incluso más pronunciado y se reflejará también en el indicador de empleo.

Próximo frente
Los concesionarios contaron con vehículos suficientes para responder a la demanda. Los analistas anticipan por eso que GM no se verá forzada a acelerar el ritmo de ensamblaje para reponer las existencias aunque es posible que las opciones sean limitadas durante un tiempo para algunos modelos. Los fabricantes de componentes también necesitarán tiempo para volver a la normalidad.

Superada la negociación con General Motors, el sindicato centra ahora la carga en Ford Motor y Fiat Chrysler. La idea es que este acuerdo sirva de base para pactar el nuevo convenio laboral. En este momento no se sabe con cuál de las dos compañías comenzará la negociación y si se podría llegar al extremo de una nueva huelga en el caso de que no se aceptaran los mismos términos.

Fuente; El Paìs