La comunicación social no debe servir para echar mentiras

La comunicación social debe ser sana y no tiene que ser infectada por la enfermedad de la mentira, pues esta ha ayudado a la construcción de identidades apunto el doctor José Luis Piñuel Raigada docente investigador de la Universidad Complutense de Madrid quien estuvo de visita en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UASLP en donde impartió a estudiantes y docentes la conferencia: La Enseñanza de la Teoría de la Comunicación, El Modelo de la Mediación Dialéctica de la Comunicación Social, en el auditorio de la entidad.

 

En entrevista, el especialista dijo sentirse como de vuelta a casa, muy a gusto con los docentes y alumnos, donde sus textos y teoría no son nuevos, pues conocer, que siguen mucho sus libros.

 

Sobre su obra, dijo que lo que pretende es organizar el saber para que este ayude a comunicar mejor, pues una cosa es saber comunicar y otra cosa es saber de comunicación, de tal manera que él organiza los saberes que a lo largo de los siglos ha proporcionado la humanidad, mediante la instauración de disciplinas y de ciencias sobre aspectos de comunicación.

 

Detalló que a lo largo de sus investigaciones y proyectos ha logrado identificar que prácticamente, hay aportaciones de todas las ciencias a la comunicación; por ejemplo apuntó que en la física, se habla de señales y de los temas de codificación de señales de la información, lo cual permite codificar los mensajes y aporta a la comunicación ciertas competencias para elegir los mejores mensajes para transmitir dependiendo del interlocutor que tengamos, lo cual nos ayudará a conseguir los propósitos que deseamos.

 

Destacó que para conseguir un propósito se requiere un mensaje que constituya un texto en una situación o escenario propicio, lo cual permite un reconocimiento mutuo de interlocución de acuerdo al escenario, en donde los discursos sirven para una interacción pues nos comunicamos para que alguien haga algo o para que reaccione a algo.

     

Sobre las redes sociales el también docente dijo que actualmente la brevedad de estas le quita trascendencia a los discursos y abona a la banalidad, provocando gritos, gorgoteos y eructos, que permiten que surja lo superficial, de tal manera que como consumidores de medios nos acostumbramos a ello y resultamos vulnerables a las intoxicaciones informativas, aspecto que el autor ha bautizado como: infoxicación.