El Opus Dei advierte de que “el modo de vestir” provoca los “pecados” de otros

En su guía para las confesiones, la institución ultracatólica advierte a jóvenes y adolescentes que existen “fiestas, diversiones o espectáculos” que “fácilmente” incitan a pecar.

Si te vistes para el pecado, pecadores atraerás. Así se desprende del manual para la confesión de niños, jóvenes y adultos que maneja el Opus Dei, una orden religiosa que está detrás de casi ochenta instituciones educativas en todo el país. En un documento dirigido a sus seguidores, la congregación ultraconservadora asegura que “el modo de vestir” puede ser motivo de que otros cometan pecados, por lo que sugiere incluirlo entre los asuntos a declarar en el confesionario.

La recomendación aparece en La confesión: una guía paso a paso y en el “examen de conciencia” del proyecto Reset Process, otra iniciativa lanzada por el Opus. Ambos documentos incluyen una amplia gama de preguntas dirigidas a sus fieles, de manera que les permita “reflexionar sobre qué puedes pedir perdón a Dios” (sic). En cualquier caso, aclaran que tales interrogantes “sirven solo como una orientación: lo más importante es entrar en el propio corazón y admitir las propias faltas”.

“El examen de conciencia consiste en reflexionar sobre aquellas acciones, pensamientos o palabras, que nos hayan podido alejar de Dios, ofender a los demás o dañarnos interiormente”, aclaran en uno de los documentos. “Es el momento de ser sinceros con uno mismo y con Dios, sabiendo que Él no quiere que nuestros pecados pasados nos opriman, sino que desea liberarnos de ellos para poder vivir como buenos hijos suyos”, añaden.

Las preguntas se reparten por pecados y edades: hay exámenes de conciencia para niños, jóvenes y, por último, para adultos. Hacia estos dos últimos sectores va dirigida la consulta que une la vestimenta y el pecado. “¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, mi modo de vestir, mi asistencia a algún espectáculo o con el préstamo de algún libro o revista?” interroga. Del mismo modo, pide a sus fieles que digan al sacerdote si han mirado “vídeos o páginas web pornográficas”.

En el caso concreto de la juventud, añade como posible causa de pecado las “imágenes o comentarios que hacía en las redes sociales”. También les pregunta si han visto “vídeos, programas, revistas o imágenes indecentes” y si han asistido “a fiestas, diversiones o espectáculos que fácilmente me incitaban a pecar“. Los pecados ligados al sexo se completan con otras interrogantes de similar calado: “¿Vivo la castidad? ¿He realizado actos impuros? ¿Solo o con otras personas? ¿He consentido pensamientos, deseos o sensaciones impuras?”.

A las niñas y niños les sugiere confesar si rezan al levantarse y acostarse y si acuden a misa “todos los domingos y días de precepto”. En caso de que la respuesta sea positiva, les pide que declaren si se aburren, juegan o hablan durante la ceremonia. “¿Pierdo el tiempo y me desconcentro en clase o en el estudio? ¿He mirado fotografías, vídeos o películas que no debo?”, son algunas de  las otras preguntas dirigidas a la infancia.

“Solamente una sugerencia”

En una respuesta escrita enviada a Público, el responsable de Comunicación del Opus Dei en España, Manuel Garrido, señaló que la identificación del “modo de vestir” como una “causa” para que otros cometan pecados “no es más que una sugerencia de sus autores para quien quiera leerlo, no es ningún texto ni manual para nadie en concreto”. “En todo caso, la finalidad es favorecer la responsabilidad personal en las decisiones que cada uno tome, en conciencia”, subrayó.

Aseguró además que existen “numerosas referencias” sobre este tema, y citó como ejemplo la catequesis del Papa Francisco “con ocasión de la celebración de la Penitencia” del pasado 9 de marzo. En concreto, Garrido transcribió el punto número cuatro de ese documento, que dice textualmente: “¿He conservado puro y casto mi cuerpo, en mi estado de vida, pensando que es templo del Espíritu Santo, destinado a la resurrección y a la gloria? ¿He guardado mis sentidos y he evitado mancharme en el alma y en el cuerpo con malos pensamientos y deseos, con palabras y con acciones indignas? ¿Me he permitido lecturas, discursos, espectáculos, diversiones en contraste con la honestidad humana y cristiana? ¿He sido ocasión de escándalo para los demás con mi comportamiento?”.

Fuente: Público

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